2 octubre, 2018 tecnoempresa

Pensamiento intuitivo vs pensamiento analítico ¿qué favorece más a tu negocio?

¿Cuantas veces se ha dejado llevar por sensaciones para tomar una decisión?  Solucionar un conflicto o simplemente dar un ‘OK’ a un acuerdo de colaboración a través de la intuición es a veces la vía más sencilla para llevar a cabo cualquier acción en el mundo de la empresa. ¿Pero es lo correcto?

El objetivo es no errar  y en muchas ocasiones el ‘expertice’ acumulado, gana la partida a través de las sensaciones gracias al llamado pensamiento intuitivo. Esa habilidad para comprender o percibir algo de manera clara sin intervención de la razón y sin emplear un análisis previo, el cual tiene por igual tanto detractores como seguidores, frente al denominado pensamiento analítico que, sin embargo,  cobra cada vez más fuerza en el entorno empresarial con la aparición del  Big Data.

La experiencia, el gran ‘driver’ del pensamiento intuitivo

Para entender quien gana ese debate, hay que señalar que el pensamiento intuitivo normalmente no posee método científico y es más bien producto del insconsciente. Además no suele tener una relación concreta entre las conclusiones obtenidas y la forma en la que se llegó a dichas conclusiones, estando muy marcado por la experiencia. El resultado es que no produce convicción de verdad, es solo preferente.

Pese a la ‘mala prensa’ del término, son muchas investigaciones las que han demostrado que el pensamiento intuitivo puede ser tan real y efectivo como el racional y que a veces incluso lo apoya y hasta lo supera, gracias a esos datos que involuntariamente almacenamos en nuestro cerebro.

Desarrollar la intuición en el ámbito empresarial  según varios expertos contribuye a :

  • Mejorar la capacidad de influencia
  • Gestionar equipos
  • Potenciar el liderazgo

La cuestión es que sin conocimientos previos y sin información acumulada es muy difícil que ese pensamiento intuitivo cobre eficacia en la empresa, donde se impone cada vez más conjugar adecuadamente el componente racional y el intuitivo, sin olvidar, también, a la espontaneidad y la creatividad frente, al necesario  análisis detallado y racional de los proyectos.

Pensamiento analítico, imprescindible hoy para tomar decisiones con mayor grado de acierto

Sin embargo, la accesibilidad de los datos ha marcado un cambio de tendencia notable, cobrando especial protagonismo la importancia de contar con un pensamiento analítico en el seno de la empresa para poder tomar decisiones con un mayor grado de acierto.

Hoy  hay una clara frontera entre la llamada empresa tradicional y las denominadas ‘compañías data-driven’ donde los datos son el epicentro de los procesos y las acciones.  Esa brecha que divide a empresas más eficientes y competitivas, frente a aquellas otras que son en definitiva menos productivas, no es más que consecuencia de una evolución tecnológica que no entiende en seguir implantando acciones basadas en la mera intuición o experiencia, sino que apuesta por aprovechar ese pensamiento analítico como clave para extraer conocimiento de las grandes y variadas fuentes de datos existentes.

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Las compañías están llamadas a entender cuál es el verdadero valor del dato y éste no es otro que la activación del conocimiento en base a la evidencia que muestra aquella información que hay a nuestro alcance.

Así pues, el pensamiento analítico se basa en buscar información veraz y confiable y extraer de ella el conocimiento necesario para incluso predecir el futuro. Cuestión que se consigue con el llamado Data Analytics o Analítica de datos, siendo elemento clave de transformación digital de muchas compañías y herramienta imprescindible para la mejora de resultados  gracias al análisis exhaustivo de la información con la implantación de tecnología adecuada.

Con ello, las compañías son capaces de entender y satisfacer las necesidades del cliente, detectar nuevas oportunidades, mejorar procesos de negocio e identificar riesgos y errores, convirtiéndose el dato en el activo crítico sobre el que se deben fundamentar las decisiones.

El pensamiento analítico se basa en buscar información veraz y confiable y extraer de ella el conocimiento necesario para incluso predecir el futuro Clic para tuitear

De hecho, las compañías que gestionan proactivamente sus datos suelen dotar a toda la cultura de la empresa de un característico pensamiento analítico que se manifiesta fundamentalmente por:

  • Ser reflexivo
  • Estar normalizado
  • Ser auténtico

Además la claridad, exactitud, precisión, relevancia, imparcialidad, significado y profundidad, suelen ir de la mano del pensamiento analítico que responde a definir un propósito y un objetivo, para más tarde recopilar información que dé respuesta al mismo, verificar suposiciones, clarificar conceptos y, sobre todo, pensar en las implicaciones, atendiendo a las consecuencias de tomar o no una decisión.

¿Qué deben hacer las empresas?

La respuesta a esta cuestión es muy sencilla: tener actitud, hábitos y conocimientos.

Tres aspectos ya definidos por José Ramón Rodríguez, Profesor y director del máster en Business Intelligence y Big Data de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en su documento ¿Cómo son las empresas orientadas a los datos?  donde deja evidencias de que el pensamiento análitico debe prevalecer sobre el intuitivo en la era de la digitalización. Además, en dicho informe se aporta una serie de tips conjuntamente con los ya elaborados José Curto Díaz, en su libro ‘Organizaciones orientadas al dato’, que deben asumir en la actualidad cualquier compañía.

Pautas básicas a tener en cuenta

• Mentalidad analítica y crítica en la comprensión de problemas, la formulación de preguntas y el uso de datos.
• Abandonar prejuicios de toma de decisiones basadas en la intuición, la historia o el control del poder y de la información.
• Interés y actitud abierta y proactiva hacia el uso de números.
• Curiosidad por los métodos, técnicas y herramientas para la gestión y el análisis de datos.
• Sustituir las conversaciones basadas en la opinión por conversaciones sustentadas en evidencias.
• Usar los datos en las reuniones de Dirección, los despachos de reporting y las reuniones con el equipo para discutir y analizar los problemas y tomar decisiones.
• Pedir activamente los datos que soportan ideas, intuiciones, hechos, teorías y observaciones.
• Asegurar que los datos son los relevantes, precisos y de calidad y se están interpretando correctamente.
• Disponer de competencias digitales y ofimáticas básicas.
• Conocer los sistemas de información internos y externos de los que se extraen los datos.
• Tener un conocimiento básico de las técnicas, herramientas y tecnologías que se usan en la inteligencia analítica…

Hacerse preguntas y buscar evidencias, clave para el éxito

Como recoge  José Ramón Rodríguez:  “La inteligencia analítica no es una moda y las empresas deben reconocer el valor estratégico de la información para obtener mayores resultados,  ya que la información añade valor a los productos, transforma la experiencia de cliente, los procesos de gestión o permite crear nuevos productos”.

Por ello, cada compañía está obligada a poseer en su seno una cultura analítica orientándose a los datos que son los que extienden el pensamiento analítico a toda la organización. Las empresas deben definitivamente acostumbrarse a hacerse preguntas  y buscar evidencias frente a la intuición que alejan a las organizaciones de la inteligencia necesaria para afrontar con acierto el futuro.

No hay vuelta atrás, el pensamiento analítico gana hoy la partida frente a la intuición. Prepararse para afrontar el cambio, el gran reto que deben asumir las empresas.

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