17 septiembre, 2018 tecnoempresa

Estimula y favorece la mejora continua con el método Kanban

Estimular y favorecer el cambio continuo es la mejor vía hoy para crecer en un contexto de alta volatilidad y competitividad. Mejorar el flujo de trabajo e identificar los cuellos de botella no siempre es fácil, pero existen varios métodos que pueden ayudar a que su compañía se más eficiente y productiva.

Uno de ellos es el método Kanban, palabra de origen japonés con el que obtendrá una gestión más ágil, pero sobre todo logrará que su organización sea más eficiente.

Visualizar, el primer paso para la mejora continua

El método Kanban forma parte de la conocida estrategia japonesa de trabajo llamada Kaizen y que parte de la premisa de que siempre se puede hacer mejor.

Es decir, su próposito radica en que si no modifica sus hábitos perderá competitividad en el mercado. Una filosofía que se asienta sobre la idea de que siempre hay espacio para la mejora, siendo herramienta de crecimiento.

El método Kanban se asienta en la premisa de que siempre hay espacio para la mejora, siendo hoy herramienta imprescindible para el incremento de la competitividad en las organizaciones Clic para tuitear

Así Kanban cuya traducción es “tarjetas de visuales” (Kan: visual, Ban: tarjetas) ayuda a las organizaciones fundamentalmente en cuatro aspectos:

  • Mejora de procesos
  • Motivación
  • Flexibilidad
  • Eficacia

Para ello se basa en una serie de principios básicos con los que podrá poner freno al miedo al cambio y a la resistencia pero sobre todo también le ayudará a fomentar, también, el trabajo en equipo.

Los principios básicos del método Kanban

1.- Visualización. Primero hay que comprender los procesos actuales por lo que todo el mundo tiene que conocer cómo se desarrolla el trabajo, para así identificar las mejoras. El modo habitual es hacerlo a través de una tabla donde se recoge lo que hay que hacer, lo que se está haciendo y lo que está hecho. Hacer visible toda la información ayuda a facilitar el camino para que el equipo analice cuál es realmente el flujo de trabajo pudiendo así resolver los problemas e identificar los cuellos de botella.

2.- Limitar el trabajo el curso. Hay que establecer metas, porque no todo vale; éstas han de ser asequibles. Para ello hay que asumir tareas que se puedan realizar. Hay que centrarse en tareas y no comenzar otras nuevas y en eso radica la limitación que impide comenzar cosas hasta que no se hayan cerrado otras. Ya lo dice el refrán: quien mucho abarca poco aprieta, por lo que es básico poner plazo para la ejecución de las acciones.

En Kanban se debe definir cuantas tareas como máximo puede realizarse en cada fase del ciclo de trabajo (ejemplo, como máximo 4 tareas en desarrollo, como máximo 1 en pruebas, etc.), a ese número de tareas se le llama límite del “work in progress”. A esto se añade otra idea tan razonable como que para empezar con una nueva tarea alguna otra tarea previa debe haber finalizado.

3.-Seguimiento continuo y evaluación. Hay que saber administrar todo el proceso y esto se consigue a través del análisis y la medición. Una de las principales máximas del método Kanban es medir lo que se tarda en cada tarea lo que facilita un mayor control. Pero el proceso nunca se acaba, ni la evaluación, ya que el método Kanban se centra en realizar pequeños cambios de forma continua realizando seguimientos sencillos que ayudan a evaluar el trabajo con precisión y para ello es fundamental establecer prioridades y conocer las métricas.

4.- Otra de las características es que se respetan  los procesos, roles y responsabilidades.

El método Kanban no propone cambios bruscos, pero sí indica siempre mejoras continuas que han de implantarse de forma gradual, ya que los pequeños ajustes siempre dan mejores resultados que los cambios más radicales. ¿No os parece?

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